Artículos Montaña

recopilación de artículos sobre la montaña

Ídolos en los altares
LA RELIGIOSIDAD INDÍGENA EN LA MONTAÑA DE GUERRERO
Samuel Villela Flores

Altar doméstico en la comunidad nahua de Coachimalco, municipio de Tlapa, Guerrero, noviembre de 2004. Al lado de la imagen cristiana del apóstol Santiago, principal conjurador de “infieles”, se encuentran un San Marquitos de tradición ñuiñe..

Foto: Samuel Villela

Proveniente de una tradición mesoamericana de culto a deidades de la fertilidad y de la tierra, hoy en día se desarrolla en la Mixteca nahua tlapaneca, o Montaña de Guerrero, un culto a deidades agrícolas bajo diversas formas, como los San Marquitos, los tamales tzoalli y otras entidades sagradas. La continuidad de este culto se relaciona con prácticas agrícolas y rituales curativos y territoriales, y permite entender rasgos peculiares de esa religiosidad indígena contemporánea.

En 1929, la antropóloga, ensayista e historiadora del arte Anita Brenner publicó la obra Ídolos tras los altares, en la cual hizo un recuento del florecimiento cultural mexicano después del movimiento revolucionario de 1910. El título de esa obra se debió al reconocimiento de la práctica indígena –en el periodo colonial– de culto a sus dioses prehispánicos, agazapados tras los altares cristianos. Aunque Anita prosiguió sus investigaciones sobre el arte mexicano en 1931, buscando sus orígenes en Guerrero, no conoció el culto que se encuentra vigente en la región de la Montaña. Si se hubiera acercado a él, quizás hubiera titulado su obra con el nombre que lleva el presente trabajo.
En este artículo queremos destacar la continuidad de un culto con raíces mesoamericanas, que permite adentrarnos en una de las peculiaridades de la religiosidad indígena en el principal enclave étnico de la entidad sureña. Veremos algunas expresiones de dicho culto a partir de los San Marquitos, los tamales tzoalli y otras expresiones de esa religiosidad.

EL CULTO A SAN MARCOS
En una resemantización (adaptación del sentido de una cosa para permitir la continuidad del sentido original) del mito mesoamericano sobre los orígenes del maíz, San Marcos evangelista es la entidad sagrada que dio el grano a los indígenas de la Mixteca nahua tlapaneca en Guerrero. De ahí que él sea el principal santo agrícola de los indígenas montañeros. Pero esa advocación agrícola se nos presenta en una dualidad significativa dentro de su religiosidad. Por una parte, encontramos al santo católico tal cual, aunque con atributos campesinos: porta su bule para agua, su túnica verde –que simboliza la vegetación–, una mazorca, una calabaza y está acompañado invariablemente por un felino –un león–, que los indígenas han resignificado en el simbolismo del tigre/tecuani, presente en rituales agrícolas, en complejos dancísticos vinculados a lo agrícola y en la consecuente producción de máscaras, así como en tradiciones y leyendas.
La contraparte de esa dualidad de sentido son los San Marquitos, ídolos prehispánicos antropomorfos o en forma de esferas, que representan gotas de agua o de lluvia, según descripción del antropólogo alemán Leonhardt Schultze Jena, a quien debemos las primeras descripciones etnográficas de ese culto. Estos ídolos se encuentran, en espacios culturales, en la cima de montañas sagradas –donde hay altares a la cruz del cerro y donde se realizan rituales agrícolas, o donde también hay altares como marcadores territoriales–, en altares domésticos y en los graneros donde se guarda el maíz.

La dualidad en torno a la figura de San Marcos se materializa en ídolos de tradición ñuiñe. Esta tradición se originó en la Mixteca poblana y su extensión ha sido documentada para la región Puebla-Tlaxcala, aunque abarca también la Mixteca oaxaqueña. Hoy en día, a partir de algunas evidencias arqueológicas y sobre todo etnográficas, sabemos de su presencia en la Montaña de Guerrero.
INFORMACIÓN: SAMUEL VILLELA. ILUSTRACIÓN DIGITAL: RAÍCES

El matiz mesoamericano de esa dualidad que se da en torno a la figura de San Marcos se materializa –sobre todo– en ídolos de tradición ñuiñe. Esta tradición se originó en la Mixteca poblana, según Paddock (en Rivas et al.), y su extensión ha sido documentada para la región Puebla-Tlaxcala, aunque abarca también la Mixteca oaxaqueña. La tradición ñuiñe se caracteriza por vasijas Anaranjado Delgado, un sistema glífico propio, cabezas de piedra en miniatura y vasijas antropomorfas con forma de cabeza para contener líquidos, llamadas “cabecitas colosales” (ibid.). Hoy en día, a partir de algunas evidencias arqueológicas y sobre todo etnográficas, sabemos de su presencia en la Montaña. Aunque no se han encontrado piezas en contexto arqueológico, su presencia en escenarios rituales bajo la forma predominante de las cabecitas de piedra miniatura nos habla de un área ñuiñe más extensa de lo que se pensaba antes.

ARTÍCULO COMPLETO EN LA EDICIÓN IMPRESA

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Samuel Luis Villela Flores. Maestro en etnología por la ENAH. Profesor investigador en la Dirección de Etnología y Antropología Social (INAH). Coordinador del proyecto “Guerrero”, dentro del proyecto nacional “Etnografía de las regiones indígenas de México en el nuevo milenio” (Coordinación Nacional de Antropología/Conacyt).

*se reproduce la parte de ester artículo sin fines de lucro con mero afán informativo. Consulta la página de la revista Arqueología Mexicana.

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Guerrero escenario de militarización y tortura

8 de marzo, 8 años de impunidad: el caso Inés y Valentina indígenas me´phaa violadas por militares

«Lo único que queremos es llegar viv@s a la CIDH» expresan Inés y sus abogados

Jueves 11 de marzo de 2010, por pajaroazul

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Los 8 años de lucha por parte de Inés y Valentina son sinónimo de terror, de amenazas, de familiares asesinados, de tortura, de violencia contra sus hij@s, contra la Organización del Pueblo Indígena Me´phaa (OPIM). 8 años de luchar contra un enemigo intocable, el Ejército, contra un sistema de justicia racista y negligente. Sin embargo sus voces, en me’phaa, se han escuchado en todo el mundo.

Inés Fernández Ortega y Valentina Rosendo fueron violadas en el año 2002 por elementos del ejército, que arribaron a sus comunidades en busca de guerrilleros. Los “guachos” abusaron sexualmente de ellas como forma de coacción para obtener información sobre la guerrilla. A Valentina la sorprendieron cuando se encontraba en el río lavando ropa, fue violada tumultuariamente a los 17 años, torturada sexualmente para que señalara quienes eran los encapuchados. A Inés la violaron en su casa frente a sus pequeños hijos mientras le preguntaban por su esposo.

Ellas habitan en pequeñas comunidades enclavadas en la montaña baja del estado, en donde es común la presencia de militares, paramilitares y caciques. En donde es común el enriquecimiento de personas vinculadas al gobierno municipal de Ayutla a base de los recursos destinados para el combate a la pobreza. Arriba en la montaña la marginalidad extrema es evidente y la violación a los derechos humanos es cosa de todos los días.

Inés Fernández ha sido amenazada de muerte durante estos 8 años de lucha en busca de justicia. La intimidación ha llegado al seno familiar, sus hijos, sus familiares han sido amenazados. Su hermano, Lorenzo Fernández, fue asesinado en febrero del 2008 y su cuerpo fue encontrado con huellas de tortura en Ayutla. Lorenzo ayudaba a su hermana en la búsqueda de justicia, lo cual le costo la vida.

Valentina Rosendo tuvo que dejar su comunidad debido al rechazo de las personas, su esposo la abandonó y no cesan las amenazas de muerte hacia ella, familia, abogados y compañeros de lucha. En fechas recientes sus hijas sufrieron un intento de secuestro, pese a que su paradero se encuentra en resguardo.

El municipio que enmarca sus comunidades esta sitiada por militares. Ante las facultades que han recibido las fuerzas castrenses para la (supuesta) guerra contra el narcotráfico se ha desatado una ola de violencia contra la insurgencia, las organizaciones sociales y la población civil.

Víctimas de la militarización, Inés y Valentina, sufren también violencia de género materializada en tortura sexual impune hoy en día por el fuero militar. “El ejército solicitó a la Procuraduría General de Justicia del Estado que se remitiera la investigación, que como se trataba de elementos militares correspondía al Ejército investigar los hechos, el Ejército investigarse a sí mismo… lo que ha argumentado el Estado mexicano, la Sedena es que las violaciones a los derechos humanos deben ser interpretadas como actos en servicio, ¿la violación es una acto de servicio…la tortura es un acto de servicio?”, menciona su abogado.

La lucha de estas mujeres siempre estuvo encaminada a mejorar sus condiciones de vida, a contar con hospitales, escuelas, a que no se explotaran los recursos naturales y no se desviaran los económicos. Dice Inés, miembra de la OPIM “yo no se si el gobierno es tonto para mandar personas que nos vigilen si nosotros no hacemos otra cosa mas que hablar de educación, de que no hay maestros en nuestra comunidad, médicos, medicinas, obras, para eso tenemos las oficinas en Ayutla”. Estas mujeres han vivido la criminalización de la lucha de la OPIM de la cual forman parte y ha sido fuertemente reprimida. “No necesitan muchas pruebas para detener a los miembros de la Organización, ellos mismos las fabrican para que estén en la cárcel”, menciona Inés refiriéndose a los 5 miembros encarcelados acusados de homicidio, de ellos uno continúa en prisión, “yo lo digo por mi hermano (asesinado) y por mi, porque no hay ni uno detenido”.

A 8 años de estos lamentables hechos, los militares gozan de la impunidad que le confiere el fuero de guerra, de la corrupción institucional que no acepta que sus elementos castrenses sean violadores, asesinos, criminales. La mentira, la fuerza y la impunidad se levantan como bandera de patriotismo, a la cual juró lealtad el ejército mexicano y lo practica a diario en sus incursiones a la sierra, en la instalación de retenes, un fenómeno que se extiende ya a más de la mitad del territorio mexicano, en cualquier parte es fácil ver a los asesinos verde olivo.

A 8 años de de ambas violaciones aún no hay culpables, pese a que se cuentan con todas las pruebas para inculpar a los militares, no han encontrado justicia en México y por lo tanto, han tenido que acudir a la Corte Interamericana de Derechos Humanos, la cual resolverá ambos casos para éste año.

Como Valentina e Inés existen muchas más mujeres que han sido violadas por militares, pero por miedo no se atreven a denunciar, ya que las consecuencias pueden ser funestas. “Ellas se atrevieron a romper la barrera del silencio y ahora enfrentan a todo el aparato represivo del Estado”, menciona su abogado, “Lo único que queremos es llegar viv@s a la CIDH”, expresa firmemente, refiriéndose a Inés, a Valentina, a sus familiares, a los miembros de la OPIM, a los abogados, y a tod@s los que las han apoyado en su denuncia.

¡Ninguna mujer más violada, fuera ejército de las calles! ¡Justicia para Inés y Valentina! ¡Castigo a los responsables del asesinato de Lorenzo Fernández! ¡Cese a la criminalización de la OPIM! ¡Libertad inmediata a Raúl Hernández!

artículo tomado sin fines de lucro mero afán informativo y de difusión

3 comentarios Add your own

  • 1. gregorio  |  agosto 26, 2010 a las 3:49 pm

    Hola chichos, soy gregorio el italiano, nos conocimos en xalpa, amigo de monica. ya regrese en italia y perdi los contactos con todos..como estàn? espero bien..si le llega este mensaje por favor no esite a contactarme a mi correo..me gusterìa mucho colaborar a su blog con vario material..un saludo

    gregorio

    Responder
  • 2. Francisco Campos Ramírez  |  septiembre 9, 2010 a las 6:20 pm

    Estimado Samuel Villela. Soy maestro en esta comunidad de Xalpa, me interza su cultura, por que tambíen formo la etnia naua, soy de Copanatoyac. El artículo es interesante, por que he asistido a los ritos de petición de agua. Quiero contactarme con Usted para que me ayude con información de mi pueblo Copanatoyac, sobre todo con el lienzo que esta extraviado. Saludos

    Responder
  • 3. Francisco Campos Ramírez  |  septiembre 9, 2010 a las 6:22 pm

    Soy Maestro en esta comunidad, me gusto este artículo, es interersante. Asi mismo le pido de fvaro de ayudarme con información de mi pueblo Copanatoyac, sobre todo con el lienzo que se encuantra extraviado.

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